Corazón

nubecilla james joyce

Una Nubecilla – James Joyce

Ocho años atrás había despedido a su amigo en la estación de North Wall diciéndole que fuera con Dios. Gallaher hizo carrera. Se veía enseguida: por su aire viajero, su traje de lana bien cortado y su acento decidido. Pocos tenían su talento y todavía menos eran capaces de permanecer incorruptos ante tanto éxito. Gallaher tenía un corazón de este tamaño y se merecía su triunfo. Daba gusto tener un amigo así.

El puerto

El puerto – Vladimir Nabokov

Una estrella fugaz cayó despedida, repentina como un latido perdido del corazón. Una fuerte ráfaga de viento, limpia, le atravesó el cabello, pálido en el resplandor nocturno.