El aborto
Mi postura respecto al aborto. Creo que toda la controversia respecto a la legalidad o ilegalidad del aborto, parte de un error de comunicación. Los gobiernos y las instituciones no se deben de pronunciar nunca respecto a la moralidad o inmoralidad de un acto. No deben de decir “es bueno abortar”, ni “es malo abortar”.

Mi postura respecto al aborto.

 

 

Creo que toda la controversia respecto a la legalidad o ilegalidad del aborto, parte de un error de comunicación.

Los gobiernos y las instituciones no se deben de pronunciar nunca respecto a la moralidad o inmoralidad de un acto. No deben de decir “es bueno abortar”, ni “es malo abortar”.

Lo que a ellos les compete es proteger la vida y la salud de los ciudadanos.

En ese sentido, todo el debate del aborto se ha centrado sobre si el aborto es moral, o inmoral.

Cada quién tendrá su opinión respecto a la moralidad del aborto, es un tema personal que tiende a mezclarse con las posturas religiosas y desde ahí a generar controversia.

Lo que no es un tema de moralidad, es el deber de las instituciones públicas de proteger la salud de las mujeres, y por supuesto, de todas las personas.

Si una mujer toma la decisión de abortar, lo va a hacer así sea que cuente o no con las facilidades. La diferencia será que si no cuenta con las facilidades, o si se le obliga a hacerlo a escondidas, pondrá en riesgo su salud.

El deber de las instituciones de salud, entonces, no es pronunciarse sobre si ese acto es bueno o malo, sino más bien otorgarle lo necesario para que su vida no corra peligro al hacerlo en el “mercado negro”.

Es así de sencillo

El que una Ley diga que es legal o ilegal el aborto, no habla sobre la moralidad o inmoralidad del acto en si mismo, sino sobre la postura del Estado frente a esa conducta.

Es más, la Ley en todo caso puede calificar el aborto como un acto inmoral, que debe de procurar evitarse, pero en ningún momento lo debe prohibir ni castigar.

Hasta se pueden hacer campañas para promover la vida, el dar en adopción, o lo que se les ocurra a los gobernantes que fueron votados por la mayoría y que reflejan su manera de pensar, pero no se debe de prohibir ni castigar a las mujeres que decidan libremente abortar.

No confundamos nuestras creencias personales de lo que es moral o inmoral, o el deber ser, con lo que es. La Ley debe de regular las situaciones reales, y dar soluciones reales, no promover ideales subjetivos sobre lo que debe ser o no debe ser.

Con las drogas sucede lo mismo, los legisladores en su ignorancia creen que regular las drogas es promoverlas, o aceptarlas, o estar de acuerdo con su uso. Falso. Regular las drogas y legalizarlas para controlarlas es una solución al problema.

Aprendamos a distinguir entre lo que es, y lo que creemos que debería de ser.

Ocupémonos de lo que es.