Big Bang

La Revolución del Fuego (II): Eres el Big Bang

 

“Hace miles de millones de años eras un Big Bang. Pero ahora eres un ser humano complejo, y nos hemos independizado, y ya no nos creemos el Big Bang, pero lo somos. No eres el resultado de este Big Bang; no eres algo así como una especie de marioneta que aparece al final del proceso… sigues siendo el proceso. Eres el Big Bang, la fuerza original del universo, saliendo a escena disfrazado de quien seas. Cuando te encuentro, no veo tan solo aquello que te define según tu mismo, el señor Fulano, la Señorita Tal, sino que veo a todos y a cada uno de vosotros como la fuerza primordial del universo manifestándose a mi de esta forma concreta.” Alan Watts.

Para ver la parte I dar click aquí

Esa es la verdad más poderosa en la historia del hombre, y la más peligrosa para todos los que se han beneficiado de la ilusión que trata de hacernos mirar a todos lados menos a nosotros mismos, a nuestro poder, y a nuestro fuego.

Al final de cuentas, nada de lo que pase a la humanidad y a los seres humanos será de relevancia para el Universo, pues este también habrá de finalizar algún día para volver a empezar. Un nuevo Big Bang.

Todo lo que pasa entre cada inicio y cada final de los ciclos de nuestro Universo, es el Universo mismo experimentando la energía primordial que lo sustenta, antes que la gravedad y el electromagnetismo: la felicidad extática y el amor.

Entre este primer inicio, y este ultimo final, los seres conscientes no hacemos más que jugar a lo que decidamos jugar, o a lo que decidan por nosotros que debemos jugar.

Estos juegos, se les llama cultura, o mitos. Como por ejemplo, el mito del Estado, el mito del dinero, el mito de la religión. Creencias intersubjetivas compartidas por muchos y dadas por hecho por la mayoría, pero no por eso dejan de ser lo que realmente son: un juego.

Esto no significa que los maestros que inspiraron a las religiones hayan sido falsos, al contrario. De la misma manera como el genio que inventó la Televisión a color, no hace acreedora a las Televisoras de su merito intelectual o científico, las religiones modernas no comparten los valores de los grandes maestros que las inspiraron, sino simplemente comercializan su mensaje y muchas veces con intensiones contrarias al mismo mensaje.

El mito de moda hoy en día, es un mito peligroso. Hay muchas personas, mucho dinero, y muchos intereses ávidos de hacernos creer que nunca fuimos el Big Bang, que somos individuos insignificantes destinados al sufrimiento y a la sumisión “en esta vida” con la esperanza de un futuro prometedor “en la siguiente vida”. Para convencernos de este mito han creado un vacío: las ganas de tener más. Al mismo tiempo, nos hacen creer que la única manera de ser mejores, es teniendo más, consumiendo más.

Nos hacen creer que somos unos forasteros en este mundo, un experimento o casualidad que nos hace diferenciarnos y ser superiores que lo que nos rodea y nos da vida.

“No soy un animal, soy un humano.” Creencia de moda que justifica la destrucción del superorganismo al que pertenecemos, del que dependemos, y en el que moriremos con la promesa de una producción desmedida en base a la cual se mide el crecimiento de los países, y al mismo tiempo el sufrimiento de los seres sintientes que viven solo para ser consumidos por otros seres sintientes que viven solo para consumir.

Detrás de este gran mito o ilusión, no existe un fin claro, solo la promesa mediática de un status social, premio que nunca se alcanza por que el juego del más, por definición, no puede ser ganado.

Pero este mito tiene los días contados: no hay mito que pueda cegar al que quiera ver, ensordecer al que quiera escuchar, ni enmudecer al que quiera hablar cuando el fuego del Big Bang sigue vibrando en la memoria ancestral de cada partícula que conforma el organismo consciente que está leyendo estas palabras.

Si sigues leyendo hasta este punto, es por que sabes de lo que estoy hablando. Has sentido ese llamado a empezar a vivir para ser más, no para tener más. Has sentido probablemente de alguna manera que no puedes explicar, un sentido de pertenencia casi maternal al Planeta al que perteneces, y a tu especie. Una necesidad de proteger la vida.

 

Big Bang

 

Bienvenido a la primera revolución espiritual, la Revolución del Fuego.

Felicidades, has sido convocado a formar parte de una nueva humanidad: la humanidad ya no del Sapiens destructor, pueril, e irresponsable, sino del Homo Cósmico.

No va ser fácil este proceso de conversión, los organizadores del juego del más se van a resistir, muchos de los infelices jugadores de ese juego también se van a resistir; no es fácil dejar atrás un juego en el que crees que puedes ganar, por otro que no tienes nada que “ganar”, por que no necesitas ganar nada, y eso al ego (ansioso siempre de demostrar la superioridad del “individuo”) no le conviene mucho.

Se congruente con esta visión que te ha sido dada por la conciencia universal, que vibra a través de tu ser que todavía recuerda lo que realmente eres: el fuego primordial del Universo. Y no tengas miedo de dar pasos firmes en este camino de consciencia por que no estás solo, eres el Universo, y tienes el poder que esa afirmación implica.

¿Qué vamos a hacer?

Vamos a sincronizar los corazones de la humanidad con ese fuego primordial utilizando una poderosa herramienta de la mente y de la naturaleza: la tecnología humana bien intencionada, para exponencializar el espíritu de la especie humana.

Pronto.

Escrito por C.

Si lo que leíste resuena contigo, ayuda a que este mensaje llegue a más personas. 🙂

Suscríbete al Newsletter de HOMOCÓSMICO

[yikes-mailchimp form=”1″]