La Globalización Espiritual

La Globalización Espiritual

 

El ser humano tiene dos facultades: la mental y la intuitiva, o espiritual que corresponden a los dos hemisferios de su cerebro. El desarrollo de la historia del hombre en los últimos milenios, ha sido en gran medida, el desarrollo de su facultad mental (y su tecnología, como extensión de la mente).

Esto ha provocado una humanidad muy mental o racional, y muy poco espiritual o consciente. Los síntomas de este desequilibrio son el sufrimiento humano a nivel individuo, las guerras a nivel especie, y el calentamiento global a nivel planetario.

En el último siglo, la mente y sus derivados compartidos por todos o muchos pueblos (la idea de empresa, dinero, capital, comercio, educación institucional, gobiernos republicanos y demócratas) ya forman parte de la cultura global. Si no fuéramos terrícolas, y estudiáramos la historia del hombre, como lo menciona Yuval Noah Harari en su libro Sapiens, llegaríamos a la segura conclusión de que la humanidad está en una clara tendencia a la globalización.

En esa nueva humanidad, todo lo que tenemos en común nos unirá, y nuestras diferencias nos ayudaran a mantener nuestra individualidad.

¿Podemos globalizar también nuestro aspecto espiritual?

Globalizar la espiritualidad significa llegar a un acuerdo sobre los principios universales, no sectarios, que viven dentro de todas las tradiciones espirituales.

Deben de corresponder a la naturaleza humana, y a los aspectos que podemos desprender de la misma a través de la experiencia personal. Deben de carecer de toda creencia basada en cualquier cosa que no sea la experiencia.

También deben de ir encaminados a la evolución del individuo, a la eliminación del sufrimiento de todos los seres sintientes, y a la convivencia armónica entre humanos, y entre humanos, plantas y animales.

Estos principios pueden ser los siguientes:

  1. Amate a ti mismo y procura tu evolución

Todo debe de partir desde uno mismo, para estar bien con los demás es necesario estar bien con uno mismo. Para ayudar a los demás, es necesario primero estar bien. No podemos dar lo que no tenemos.

  1. Ama a los demás y procurar su evolución

Amar a los demás, es amarse a si mismo. Si todos procuramos el bien de todos, el sufrimiento humano y animal sería erradicado del Planeta en pocos días, el sufrimiento propio incluido. Lo que significa que amar a los demás y procurar su bien, es asegurar el bien propio.

  1. No hacer a los demás (incluidas plantas y animales) lo que no te gustaría que te hicieran a ti

Este es un principio moral básico, en el que se incluyen otros principios como no robar, no matar, no mentir.

El sufrimiento que le provocamos a los animales, es un tipo de energía. Esta energía no se evapora cuando el animal muere, solo cambia de forma. La consciencia colectiva de todos los seres sintientes de la Tierra, es afectada también por los animales y su sufrimiento.

  1. Observa tu mente y dale una intención consciente a su producto: la tecnología

Aprender a observar la mente, para dejar de identificarnos con ella, es fundamental para eliminar el sufrimiento propio, y posteriormente ayudar a eliminar el sufrimiento ajeno.

Todo sufrimiento es una ilusión, que se origina con una falsa apreciación de la realidad, o ignorancia, respecto a un principio completamente natural y universal:

El Principio de la Impermanencia, que significa que todo cambia, todo el tiempo. Entender este principio a nivel subconsciente, es eliminar el apego a las cosas o personas, y disfrutar de lo único que realmente existe: el eterno presente.

Al observar la mente y dejar de identificarnos con sus deseos o aversiones, dejaremos de jugar el juego del ego que tanto sufrimiento y destrucción ha provocado a todos los seres sintientes del Planeta Tierra.

La tecnología no solo es creada por la mente humana, también es una extensión de la misma. Así como la mente puede ser usada de manera consciente o inconsciente, la tecnología también. Utilizar la tecnología de manera consciente es fundamental para asegurar nuestra supervivencia y la del Planeta.

  1. Cuida tu cuerpo físico individual

Realmente somos lo que comemos. Comer bien generará armonía dentro de nosotros, y felicidad. Curiosamente, comer bien también ayuda a los demás, pues una dieta fuerte en frutas y verduras no solo ayuda a combatir al cambio climático, sino también ayuda a eliminar el sufrimiento innecesario creado por las industrias de la carne y otros productos animales.
En un circuito cerrado como lo es el Planeta Tierra, es importante ser conscientes de que el sufrimiento ajeno, es a la larga el sufrimiento propio. Las fábricas de sufrimiento (industrias animales), deben ser eliminadas.

Esto no significa que debamos de dejar de consumir productos animales, solo que lo hagamos sin generar sufrimiento.

  1. Cuida el cuerpo físico colectivo

Va muy ligado a todos los puntos anteriores. Cuidar al Planeta y a todas sus especies, es cuidar de nosotros mismos. Y cuidar de nosotros mismos, es cuidar del cuerpo colectivo al que pertenecemos.

Por ejemplo, si fuéramos células de nuestro cuerpo, el cuerpo entero sería el Planeta Tierra. Para que el cuerpo este sano, las células deben estar sanas. Para que las células estén sanas, el cuerpo debe de estar sano.

 

 

Estos seis puntos no son mandamientos, pues es difícil obedecerlos y la espiritualidad viene de la consciencia, no de un mandato. Son recomendaciones, que al estar todos de acuerdo con ellas, adquieren un valor superior pues las trataríamos de seguir con la confianza de que no somos los únicos.

Si todos nos hemos puesto de acuerdo para darle un valor y materialidad a algo que realmente no existe, como el dinero, las empresas, los gobiernos, o los derechos humanos, que son creencias intersubjetivas (creencias subjetivas compartidas por muchos), podríamos darle una existencia y valor real también a principios como estos, si todos nos pusiéramos de acuerdo en ello.

Pueden no ser perfectos, pero si todos estuviéramos de acuerdo aunque fuera solo en esto, y viviéramos en concordancia a estos principios con la confianza de que los demás harán lo mismo, el Planeta entero sería sanado en muy poco tiempo, y con ello nosotros.

En muy poco tiempo el nivel promedio de felicidad de todos los seres sintientes del Planeta, se elevaría exponencialmente, y con ello la consciencia colectiva de todos nosotros.

El poder de la mente sería utilizado entonces para cosas maravillosas, que escapan nuestra imaginación y poco a poco todos nos acercaríamos a un estado de felicidad total, o Nirvana, o Reino de los Cielos, en este cuerpo, y en este Planeta.

¿Qué otra meta podemos tener como especie, que el ser plena, y completamente felices?

 

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