Corea del Norte

El máximo dirigente de Corea del Norte, Kim Jong-un, prometió este miércoles a su contraparte, el presidente de Corea del Sur, Moon Jae In, que está dispuesto a desmantelar “de forma permanente” la central nuclear de Yongbyon, elemento cardinal de su programa de desarrollo de armas atómicas, en una declaración que podría servir como antesala para la reactivación del diálogo entre Pyongyang y Washington.

En la segunda jornada de la visita de Moon Jae-in a la capital norcoreana, los dos mandatarios firmaron un significativo acuerdo político que incluye la promesa explícita de ambos de “eliminar las armas nucleares de la península coreana” y “lograr progresos reales lo antes posible” en el proceso de desnuclearización iniciado por Pyongyang.
Corea del Norte ya ofreció desmantelar Yongbyon en el pasado e incluso destruyó parte de sus instalaciones en 2008, pero un nuevo empeoramiento de su relación con EEUU puso fin a esa dinámica.
El norte también ha aceptado cerrar de forma permanente su complejo de prueba de misiles de Tongchang-ri (otro elemento clave de su programa armamentístico) con la participación de expertos” extranjeros, añadió Moon Jae-in en su comparecencia ante el reducido grupo de periodistas que cubre su periplo.

 

En este caso, Kim Jong-un también precisó que todos los gestos que ofrece tendrán que ir acompañados de “las correspondientes acciones” por parte del gobierno estadounidense, algo que viene exigiendo Pyongyang desde hace meses.

La llamada declaración de Pyongyang constituye uno de los llamamientos más explícitos de los últimos años a la remoción de las armas nucleares en la Península.
Moon -secundado por Kim en al menos en una ocasión-, repitió en varias ocasiones que este pacto impedirá que haya nuevas guerras en el territorio y “tampoco armas nucleares”.
“El Sur y el Norte acordaron hacer de la península coreana una base para la paz en la que no existan las armas nucleares y las amenazas”, se lee en el documento.
Los jefes de sus fuerzas armadas también planean  rebajar la tensión militar en la Península que permitirá reducir el número de puestos de vigilancia en la Zona Desmilitarizada, suspender las maniobras en ese entorno y buscar los restos de los uniformados de ambos estados que murieron en la contienda que se libró allí entre 1950 y 1953.

 

La cumbre abrió la posibilidad de que Kim Jong-un visite este año la capital surcoreana tras recibir una invitación oficial por parte de Moon Jae In, que incidió en el enorme significado histórico que tendría ese viaje, que sería el primero que organiza un mandatario norcoreano a esa metrópoli.

 

 

Vía: El Mundo