vacío de fin de semana

 

¿Qué es el vacío que algunas personas sienten los fines de semana?

vacío de fin de semana – He visto en el instagram de mis conocidos un nuevo término que es usado los sábados, los domingos y los lunes, lo llaman: el vacío.

Yo también lo he sentido, así que lo puedo definir.

El Vacío de fin de semana es una sensación mental y emocional de tonos de ansiedad, depresión, sinsentido, tristeza, confusión, melancolía y nerviosismo.

¿Qué la provoca?

No la provoca el día de la semana, ni lo que hicimos el fin de semana. Tampoco la provoca, como podemos creer, las situaciones de nuestra vida que llegan a nuestra mente cuando lo sentimos. ¿Qué, entonces?

Esa sensación es provocada por una serie de pensamientos irregulares que surgen en nuestra mente por la ingesta de determinadas sustancias y falta de sueño.

No son las circunstancias en nuestra vida las que nos hacen sentir el vacío, son los pensamientos que tenemos en relación a esas circunstancias. Y no son pensamientos normales los que tenemos, sino que son pensamientos alterados por los desbalances químicos que en nuestro cerebro producen algunas sustancias y la falta de sueño.

Vacío de fin de semana- ¿Qué tipo de sustancias lo producen?

El alcohol, las drogas como el MDMA, la marihuana, el tabaco, la cocaína, etc. Principalmente las drogas de origen químico, o las naturales que han sido usadas con demasiada frecuencia.

¿Por qué antes no lo sentía? – vacío de fin de semana

Cuando somos más jóvenes tenemos cierta tolerancia a las reacciones que en nuestro cuerpo y en nuestro cerebro hacen estas sustancias. Poco a poco los efectos secundarios comienzan a ser físicos, y después también mentales y emocionales.  Este desbalance químico no es de un día para otro, y no tarda unos cuantos días en sanar. Es provocado por la ingesta recurrente (una o más veces a la semana) de estas sustancias. De la misma forma, no tarda pocos días en irse. El malestar físico puede irse en dos o tres días, y el malestar emocional podría parecer que también, pero no es así. Tarda poco en regresar.

¿Cómo sabemos cuando regresa el malestar emocional provocado por las sustancias?

Muy sencillo. En el momento en el que crees que con alguna de esas sustancias te vas a sentir mejor, lo que conoces como “el antojo”, no es una señal de un simple antojo, es una señal de que tu estado emocional está regresando al malestar de largo plazo provocado por la ingesta de largo plazo. En ese momento puedes decidir consumir otra vez, y ese malestar se verá disminuido algunas horas, pero seguirá y el agujero ahora será un poco más profundo.

Es importante que entiendas esto: tu estado emocional y físico normal, ahora ya no es de bienestar, ahora es de malestar y ese malestar es anestesiado de manera momentánea por las mismas sustancias que lo provocaron. Pero regresará, y cada vez peor.

 

vacío de fin de semana

 

Vacío de fin de semana ¿Cuál es la salida?

Es muy sencillo:

  •    Tienes que entender que esa paz no te la dan esas sustancias, al contrario, te la quitan ellas y te la regresan por breves instantes cada vez que consumes. Pero no es paz auténtica, el famoso vacío ahí sigue pero no es aliviado por las sustancias, es causado por ellas.
  •    El bienestar que el llenar ese vacío con esas sustancias te provoca no es real, es pasajero y el precio siempre es más malestar.
  •    Es importante que aceptes que al dejar de consumirlas, no te estás perdiendo de nada, al contrario, estás regresando a un estado de paz permanente una vez que tu cuerpo se limpie de esas sustancias. Cuando ya no estén en tu cuerpo y en tu mente, te sentirás mejor. Una paz auténtica regresará, tal vez una paz que ya no conocías que existía pues te habías acostumbrado a un estado de inestabilidad emocional que creías que así debía de ser, o que en eso debe convertirse la vida.
  •    Recuerda que la vida sí es bella, muy bella. No importa lo que hayas vivido, la vida sigue siendo igual de bella. El vacío no es real, es solo una sensación.

Todo esto te puede sonar exagerado, pues puede ser que todavía veas la vida a través de los lentes que ese vacío te ha colocado. Deja las sustancias un tiempo, todas, y experiméntalo por ti mismo.

En cierto sentido, estas sustancias lo único que hacen es taparte tu radar emocional, tu capacidad de sentir, por unos instantes. Pero lo que ahí está pendiente de ser sentido, tarde o temprano te va a tocar la puerta.

Veo que también está de moda últimamente el consumo de “medicamentos” psiquiátricos muy fuertes, como el Rivotril. Esto solo es otra manera de anestesiar este vacío, no está solucionando nada, solo está anestesiando esas emociones y malestar. Investiguen bien lo que es el rivotril, mata muchas personas al año y deja tontas a muchas más. Eso además de los efectos secundarios “leves”. Conozco mucha gente que su vida ha sido destruida por esta sustancia legal, u otras similares.

Es como correr un maratón con los pies anestesiados para poder terminar el maratón. Tal vez llegues un poco lejos, pero puede ser que terminando, si no corriste bien y no pudiste escuchar a tu cuerpo, tus pies estén destruidos.

En ese sentido, ¿cuántos de nosotros estamos anestesiando nuestra manera de sentir, con sustancias legales o ilegales, drogas o “medicinas”? Muchos. Millones, un porcentaje muy alto de la población mundial de todas las edades.

Es por eso que estamos conduciendo el destino de nuestra especie, y de la vida del Planeta, literalmente con los ojos vendados. Solo así se explica que estemos en una camino directo a la extinción, y que no exista la voluntad real a nivel individual de hacer algo al respecto. No estamos sintiendo ese peligro, estamos anestesiados. Lo grave del asunto es que no hay nadie a quien culpar, no hay una conspiración. Solo nosotros somos responsables.

Atrévete a volver a sentir, deja las anestesias. Lo vas a tener que hacer tarde o temprano. Vive esas emociones que tanto quieres anestesiar con sustancias, luces y fiestas. Voltéalas a ver, ahí están. Solo quieren ser vistas y vividas, para dejar su enseñanza y que puedan dejar de ser. Hazlo, y recordarás lo hermosa que la vida es en realidad, en sobriedad. Podrás ir a las mismas fiestas, con la misma música y las mismas personas, pero bailarás el baile de la libertad, y de la paz.

Si hacemos esto, si nos quitamos las vendas de la anestesia un número importante de personas, tal vez podamos corregir el camino de nuestra especie, y dejar de acabar con nuestra vida y con la vida en general.  Solo volviendo a sentir, o como dicen algunos… abriendo el corazón.

Texto Por: INLA